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TOMAS FERNANDEZ

Jaén, ESPAGNE

Tel. : 666 65 47 46

Email : tomasfernandez37@gmail.com

Site : http://tomas-fernandez-art.webnode.es/

FB : www.facebook.com/tomas.fernandez.35912

 

 

 

BIOGRAFIA 

 

Tomas Fernández, la vida un arte

 

Lo que define la obra de Tomás Fernández es que es una obra total, que excede el lienzo para llenarlo de manera abigarrada, con un sentido castizo y bizarro, lo que confirma a un pintor de raza y carácter. Quizás lo que ocurre cuando se ve la obra de Tomas Fernández, artista plástico, provocador cultural y agitador social, es que el pensamiento entra en un estado secundario y empiezan a desarrollarse otro tipo de formas de acción. La obra de Tomás se basa en un juego de dibujos que contiene las formas de color, haciendo un mosaico total, donde las figuras se mueven en una forma de ensamblaje que recuerda más un laborioso puzle que una forma de asignación en forma de collage. En este sentido la obra de Tomás tiende a jugar con la exageración de la figuras, haciéndolas casi mecánicas, para llevar al espectador a un nivel constante de sorpresa, pero también con la idea de que se ensimismase en los detalles que todas sus obras plantean.

 

La obra de Tomás se nutre de los elementos clásicos para llevar todo a un punto donde el tropo se hace metáfora y la metáfora símbolo. En efecto la obra de Tomás es un constante símbolo de elementos que beben de la aguas frías y espesas de los clásicos de la literatura, de la pintura y cómo no de la música contemporánea; sus dibujos bien podrían ser bustos en búsqueda de personajes y sus escenas son pequeños retablos donde se multiplican los elementos hasta convertirlo todo en una única cosa.

 

Es verdad, la obra de Tomás es exagerada, pero a su vez mantiene un planteamiento sencillo, casi minimalista, como si fuera capaz de reducir todo a su nivel más conceptual y dejando que sean los múltiples detalles los que cierren la obra en su totalidad. Obras, que hay que decir también, son totales en un sentido cronotrópico, no hay ni un solo espacio para llegar a otra conclusión que no sea la que tiene su simple visualización. Consecuentemente nos encontramos ante una obra que es una culminación donde el proceso queda ahogado en el sistema visual.

 

Quizás la obra  de Tomás se acerque a las representaciones que hacen de los sueños los indios Huicholes, acaso a los trazos de las canciones que imaginan los aborígenes australianos, y donde lo importante es que la obra se establece como una metacomunicación, un espacio pictórico con múltiples elementos que no son sólo de orden estético, sino sobre todo de orden moral.

 

Una última consideración.   Al artista no le gustan los currículos, las listas de datos que hablan de personajes artíficiales y alejados del trabajo callado y reposado, simplemente cree en el arte que en los genios con obra. Aún así recordar que nade en el Sur un 18 de julio de 1958, día caluroso y extraño en la historia de España. Su primera exposición fue a los 17 años, desde entonces ha estado exponiendo por toda España, parte de Europa y África, Curiosamente hasta hace 5 años en que decidió no exponer, retirarse y regresar cuando las ideas y el trabajo estuvieran en su lugar. Y tras esta larga temporada regresa ahora, renovado, revivido con la decisión de regresar a su espacio natural, la lucha cara a cara por el arte, la lucha en el barro sin miedo a mancarse, a ser otra vez pasto de las llamas, pero vivo como nunca.

Por eso ver la obra de Tomás expuesta en un lugar público es un lujo, él que se prodiga en las redes, en pintar chaquetas, caretas y guitarras para los amigos, pero es celoso de su obra a un nivel –digamos– publico. Él es un gran galerista y sabe que las paredes vulgarizan la obra y la proponen en contextos ajenos y caóticos, pero esta vez ha roto esta norma para regresar con unas pinturas que son un verdadero lujo para los sentidos. Viendo la obra de Tomás colgada, teniéndola lo suficientemente cerca para observar parte del proceso constructivo, me doy cuenta no sólo es un gran dibujante, un excelente pintor, un gran amigo y lo que al final queda: enseñar que vivir es un arte.

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